Es más importante actuar que pensar
A lo largo mi vida y gracias a mi gusto por envolverme en proyectos de gran impacto social, me he rodeado de muchas personas con distintas formas de pensar. Algunas de ellas tienen objetivos claros en la vida y están convencidas de alcanzarlos, otras creen saber a donde van pero tienden a cambiar muy fácilmente de rumbo y hay quienes dejan que la marea les lleve por donde sea sin meter siquiera las manos. Al observar detenidamente el comportamiento de estas personas he confirmado que aquellas que saben lo que quieren en su mayoría son personas que han decidido enrolarse en proyectos de gran impacto que les han generado crecimiento personal y les han formado un criterio. Y aquellas personas que viven en la incertidumbre es porque no tienen la experiencia suficiente como para plantearse objetivos claros y toman sus decisiones sólo para satisfacer una necesitad emocional instantánea. No están dispuestos a iniciar proyectos y ni siquiera a ser parte de otros. La experiencia forma un criterio que sólo las personas que están dispuestas a actuar pueden tener.